La huella de la ausencia

Damaris Berenice López Serafin

Las desapariciones en el contexto mexicano son uno de los muchos fenómenos resultados de la violencia en el país que, a lo largo de las últimas décadas, ha seguido en aumento. Son un fenómeno activo en la actualidad que puede reconocerse de manera masiva en conflictos sociales y, de forma menos visible, en espacios más públicos. Cada caso de desaparición tiene un impacto distinto, pues intervienen diversos factores en él: la razón (lucha social, conflicto armado, violación a los derechos), la persona y el lugar. La percepción de un lugar en el que desaparece una persona cambia para la población que lo habita o que lo rodea no solo porque ahora hay algo más que lo identifica, sino porque dicha desaparición forma parte de un fenómeno mayor que sucede en todo el país, bajo diferentes contextos, pero que, al final, impacta en la percepción que se tiene de él y, por lo tanto, en la memoria que se forma en las comunidades que se desarrollan en el momento en que sucede la desaparición. Entonces, ¿por qué es importante reconocer el valor de la memoria colectiva que se construye en diversos espacios a causa del fenómeno de las desapariciones? En el presente ensayo académico se pretende identificar cómo el fenómeno de las desapariciones afecta la percepción que se tiene de los lugares en los que suceden, dejando una marca en el espacio y el tiempo que influye en la construcción de la memoria colectiva en las comunidades.

        Los estudios sobre la memoria colectiva son amplios y se han desarrollado desde diversos enfoques. Algunos autores han trabajado la memoria colectiva desde un enfoque filosófico, pero, en el caso de este proyecto, se ha retomado el concepto sociológico debido al fenómeno desde el cual se está realizando. El concepto de memoria colectiva que se expone en el presente trabajo pertenece al sociólogo francés Maurice Halbwachs, quien lo desarrolla en su libro La memoria colectiva y lo describe como un proceso social en el que se envuelven las memorias individuales de los miembros de un grupo que evocan recuerdos de un evento del pasado con un límite menos riguroso en el espacio y el tiempo que la memoria individual (Halbwachs, 2004).

        La memoria está contenida en marcos porque son puntos fijos que permiten explicarla de una manera más clara. Dichos marcos son principalmente tres, los cuales Halbwachs explicó en su obra: el espacio, el tiempo y el lenguaje. En principio, los lugares actúan como un recipiente de lo que ahí se ha experimentado y guardado, pues albergan sucesos que tienen un sentido y que permanecen para su posterior recuperación y para ser compartidos por medios distintos. El tiempo es un factor que se encuentra determinado por la lentitud o rapidez de los pensamientos y las prácticas individuales o de un grupo, sin embargo, diversos autores establecen que el tiempo no es real a menos que se le dote de un significado y un contenido. Finalmente, el lenguaje no solo es un marco de la memoria, también es un instrumento al que acude para construirse debido a su posibilidad de anclaje, además de ser la herramienta a la que se recurre para comunicar los significados (Romero et al., 2012).

        El marco principal de este trabajo es el espacio. Tomando como base lo que Halbwachs menciona sobre la importancia de los objetos que rodean a una persona, la obra se centra en la memoria que se construye en los lugares a causa de las desapariciones. Los elementos que forman parte del espacio, ya sea la arquitectura o los elementos naturales, y que, a su vez, influyen en la percepción que se tiene sobre estos son esos objetos con los que la sociedad está relacionada y que forman parte de su memoria.

        Maurice Halbwachs y otros autores consideran como elementos primordiales de la memoria a los lugares y al tiempo, pues la memoria colectiva no solo consiste en rememorar un suceso del pasado para compartirlo en la actualidad, sino también en rememorar el espacio en donde sucedió y los elementos que forman parte de él.

        Existe una serie de ambigüedades en torno al concepto de desaparición y mucho de esto tiene que ver con que su conceptualización se ha desarrollado desde el ámbito jurídico. Sin embargo, la relación entre el concepto y la memoria colectiva se centra en la desaparición involuntaria de personas, con independencia de la participación directa del Estado. Algunos de los conceptos que se aproximan más son los que definen la desaparición forzada, pero todos ellos hacen énfasis en el hecho de que es una acción en la que se priva de la libertad a una persona en contra de su voluntad, dirigida por el Estado o con el mando de este. Sin embargo, hoy en día las desapariciones no suceden únicamente por conflictos sociales relacionados con el Estado, sino que otros actores intervienen y, considerando el contexto violento que existe en el país, estas son consecuencia de acciones generadas por diversas personas u organizaciones.

        La ausencia en filosofía se define como “aquello en lo que se piensa, pero no se percibe […], aquello que permite imaginar y concebir aquello que no está” (Pajón en Carrasco, s.f.). Un factor que puede influir de manera negativa en la contención de la memoria colectiva y, por lo tanto, en la visibilización del fenómeno de las desapariciones es el olvido; Jorge Mendoza (2007) lo concibe como “la imposibilidad de guardar en la memoria el significado de acontecimientos vivenciados por un grupo, sociedad o colectividad, y que al no mantenerse no pueden comunicarse, debido a la rapidez con la que tales acontecimientos ocurren y se experimentan” (p. 54). En este contexto, la ausencia de la que se habla es aquella que resulta cuando una persona sigue en calidad de desaparecida, la ausencia que dicha persona deja y que, hasta a cierto punto, actúa como una presencia invisible para aquellos que fueron cercanos a ella y que, al conocerla, pueden recordarla.

        Suele pensarse que los fenómenos sociales a los que las personas se enfrentan hoy en día dejan una marca en la memoria que permanece en ocasiones por años o, en algunos casos, para siempre y que, incluso, puede transmitirse a generaciones posteriores. Sin embargo, aunque suene irónico, no solo los recuerdos permanecen en la memoria de una colectividad, sino también la ausencia de lo que dicho fenómeno se ha llevado. En la memoria de una comunidad no solo está la persona que ha desaparecido, sino también los lugares en los que se le vio por última vez, pues muchas veces son el lazo entre el desaparecido y sus conocidos.


REFERENCIAS

Carrasco, Consuelo (s.f.). El lenguaje de la ausencia. Disponible en: https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/congreso_48/congreso_48_16.pdf

Halbwachs, Maurice (2004). La memoria colectiva. España: Prensas Universitarias de Zaragoza.

Juárez Romero, Juana (2012). Memoria colectiva: procesos psicosociales. México: Porrúa. Disponible en: https://elibro.uam.elogim.com/es/ereader/bidiuam/38610?page=1

Mendoza, Jorge (s.f.). A otra cosa mariposa: o la rapidez como olvido social. Casa del Tiempo. Disponible en: http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/100_jul_sep_2007/casa_del_tiempo_num100_54_61.pdf